Lecturas de Domingo

– Si sólo vais a leer una cosa, David Merrill: «Anthony Robles, The One-Legged Wrestler Who Conquered His Sport, Then Left It Behind«.

– Yehuda Koren y Eilat Negev: «The dwarves of Auschwitz«. Una historia increíble (en du doble sentido) que abre un debate delicado. ¿Se pueden comprobar los testimonios de las víctimas del Holocausto? E incluso, ¿se debe?  Vía Verónica Calderón.

– Richard A. Epstein: «Gay Marriage and the Libertarian’s Dilemma«. Choosing between Fidelity and Liberty.

 – Elizabeth DitlsThe Girls With the Dragon Weddings Fascinante mezcla de tradición, rituales, horóscopo y bodas en los emigrantes chinos.

– Mike McIntire en el NYT: «Selling a New Generation on Guns«. Tremendo y largo relato de los esfuerzos de la industria armamentística para atraer a jóvenes al mundo de las pistolas y las ametralladoras.

– Y por el otro lado, Meet Brandon Maxfield: «The shooting victim who took down cheap gun makers«.

– Eli Dourado: «Paul Krugman Is Brilliant, but Is He Meta-Rational?«.

– Nahuel Gallota en Letras Libres: «El otro Tévez«. Vía Jaime G. Mora.

– Francisco Quintana en Mercados: «Irán: las elecciones clave de 2013«.

– Javier Espinosa sobre Kuwait: «Subsidios contra la rebelión«. La calma se puede comprar.

 – Vicente Montagud inaugura blog: «Hotel Palestina«. Con dos post sobre Irak.

– Steve Gutterman: «Boris Berezovsky: The Rasputin of post-Soviet Russia«.

Dos relacionados:

– Garance Franke-Ruta: «Why Isn’t Better Education Giving Women More Power?» The false egalitarian promise of advanced degrees.

– Y Why do girls with high scores in science choose tech studies less often than boys with similar scores? A new answer«. Es cuestión de oportunidades, no de (falta de) habilidades. Via Josu Mezo. 

– Arcadi Espada: «No hay un homúnculo«. Vía Kiko Llaneras.

– Carlin Romano: «Reason, Emotion, and Hitler«. Tres libros, un dilema.

– Conor Friedesdorf: «The Ahistorical Way a Neoconservative Remembers the 1990s«.

– Y un documental de apenas 10 minutos: «Meet Stu Larkin: One of the Last Traveling Salesmen in America«.

Buen domingo (de ramos) a todos!

Subvenciones, ecologismo, reflexiones mortales

«Blinded by the Light«. Bjorn Lomborg, de nuevo, sobre el absurdo de La Hora del Planeta y las lecciones erróneas que transmite. Y la versión en española: «Cegados por la luz«.

«Departures«. Ta-nehisi Coates estuvo a punto de morir el otro día. Y reflexiona

«¡Huid, insensatos, huid! Francisco de la Torre sobre Chipre.

Y del mismo autor, en Hay Derecho, «Chipre: flirteando con el desastre«.

«Singled out«. Entrada críítica en Democracy in America, uno de los blogs de The Economist, sobre la decisión de eliminar las subvenciones a investigaciones de ciencia política.

Mujeres alfa, desvaríos pedagógicos y la izquierda ensimismada

Primum discere, deinde docere. Acertadísimo Enrique Moradiellos en El País sobre los malos resultados de los licenciados en Magisterio y «los desvaríos de la nueva pedagogía». Es de absoluta lectura, pero sobre todo es imprescindible que se le haga caso. Que se devuelva la autoridad perdida a los docentes y que se erradiquen, lo antes posible, las perniciosas «antropologías psicopedagógicas de perfiles pragmatistas y formalistas» de las que habla.

«El perrito Huguito y el ensimismamiento de la izquierda«. Excelente take Toni Roldán sobre la política económica en Venezuela con datos y gráficos en la mano.

Sin estar de acuerdo, «¡Es la crisis! ¡Más Europa! de Ignacio Sánchez Cuenca en InfoLibre.

Un texto de hace tres años: «De mujeres alfa y machos beta: Entrevista con Susan Pinker«. Vía Berta G. De Vega.

Mikyel Ayestarán desde Bagdad: «Irak sigue con la cartilla de racionamiento«.

Una charla con Solchaga

En Agenda Pública hay una larguísima y entretenida charla entre Ignacio Urquizu y Carlos Solchaga: «Hace ya tiempo que el PSOE debería haber reconocido claramente sus errores y declararse dispuesto a un pacto«.

Recomiendo leerla entera. He destacado algunas frases de Solgacha que me han llamado al atención, sin ningún criterio específico:

– «No es sostenible a largo plazo un sistema de producción basado en la subvención o en la protección arancelaria. No lo es, en absoluto, un sistema que no cuenta con la investigación y el desarrollo. No lo es uno que crea que pueda proteger los derechos sociales simplemente mediante la subida de los salarios y el recurso a la inflación. De lo que  se trata no es del resultado final sino de las reglas del juego que permitan una optimización en el largo plazo del resultado final de la actividad económica. En ello consiste la modernización del país».

– «En la energía, en estos momentos, no es tanto la ineficiencia como el mal diseño de las políticas de subvención a las energías renovables lo que está  elevando el precio«.

«Tenemos que reconocer que no hemos sido capaces de evitar, por ejemplo, una subvención al carbón nacional que no es ni será rentable, ni tiene ningún sentido desde el punto de vista de la contaminación y que debería haberse acabado ya hace mucho tiempo reduciendo su impacto alcista sobre el coste de la energía».

– «Hay que restaurar los impuestos patrimoniales tanto los de tenencia patrimonial cómo los de transferencia intervivos o mortis causa. Fue un error quitar el impuesto sobre el patrimonio. No porque de ahí vayas a sacar mucho dinero, sino porque sacas mucha información«.

– «Nos guste o no nos guste, tenemos que seguir racionalizando en pensiones. Personalmente considero que es absurdo en la oposición como está haciendo ahora el PSOE negarse a reconocer una cosa que cuando has estado en el gobierno la has tenido que hacer. Y esto es un disparate cuando todos sabemos que la sostenibilidad de las pensiones en un país que envejece, donde la vida media se prolonga, depende de dos cosas: de la cuantía y del periodo en el que se está cobrando. Entonces se trata de: o recortar el periodo o poner un tope en las pensiones más altas del Sistema Público y prever que planes de pensiones privados con el apoyo suficiente. Pero es evidente que no tenemos garantizado el futuro y lo digo consciente de que pronto cumpliré los 70 años.

– «Hay que hacer reformas en la educación pero seguramente el impacto en el gasto debería ser nulo. Se trataría más de un reajuste del gasto en la educación haciendo más insistencia en las primeras fases de la escolarización»… «Mientras que en el otro extremo es evidente que hay que hacer un esfuerzo muy considerable por aproximar el coste de la educación universitaria a la realidad y establecer un sistema de becas generoso para todo aquel que no pueda pagarlo». Y un poco después, en otra respuesta: «no es justo, por ejemplo, darle dinero al hijo de un banquero en forma de enseñanza universitaria gratuita«.

«La sanidad puede perfectamente racionalizarse sin necesidad de entrar en una batalla ideológica. Yo creo que en estos momentos esta simplificación del debate sobre privatización de la gestión del servicio, sí o no, se ha llevado como si fuera una cuestión ideológica cuando en realidad es una cuestión de principal y agencia. Si hay alguien que puede ofrecer el servicio de sanidad y hay un servicio de inspección adecuado, por qué no lo van a hacer los privados».

– Sobre partidos políticos: «En nuestro caso es evidente que no lo decíamos pero creíamos bastante en la utilidad del centralismo democrático. Éramos partidarios de un sistema claramente autoritario y que lo que se decidía en la Comisión ejecutiva, en la cual el peso del secretario general era crucial, se comunicara de arriba abajo a todo el partido«.

«Ahora es el momento en el cual hay que empezarle a decir a la gente que mantener el crecimiento en este contexto y además mantener la justicia social y la tendencia básica de igualdad, que es el signo distintivo de la socialdemocracia, requiere que pasemos de los servicios universales a unos servicios menos universales, mucho más destinados a los que lo necesitan. Y todo esto haciéndolo de tal manera que no parezca que los beneficiarios sean los niños pobres del colegio que entran por  la puerta de servicio. Sin discriminar a nadie. Este es el problema a largo plazo. Yo creo que esto implica la aproximación a ciertas visiones liberales relacionadas no sólo con la economía sino también con el ámbito de lo individual para resolver determinados temas, y en donde las visiones colectivistas, burocráticas, están marcha atrás».

 

Lecturas sin Enlace

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En la edición de marzo de la revista Leer (revista a la que sin duda todos estáis ya suscritos) hay un artículo mío sobre los «Libros para entender la crisis de nunca acabar».

Es un texto largo para un público no especialista analizando algunas de las principales novedades editoriales y la inflación en la literatura económica (académica y no) en el último par de años.

 

El artículo no está disponible online. Podéis leer el inicio en la web de la revista, pero el resto… en el kiosko.

Cito decenas de ensayos, e incluso algunas novelas. Pero más o menos vengo a decir que si hay que leer y comprar algunos, me quedo con The Big Short, de Michael Lewis (recientemente traducido al español). Esta vez es distinto: ocho siglos de necedad financiera, de Rogoff y Reinhardt, y Por qué fracasan los países, de Acemoglu y Robinson.

Por diferentes  motivos cada uno. No es la mejor pieza que leeréis sobre el tema, pero para el que quiera hacerse una idea de las ‘últimas’ novedades, puede valer.

Chipre, Merkel, Sullivan

Mi querido amigo Nicos Chrysoloras repartiendo cera en todas direcciones en The Guardian: «Why we should be cautious about cheering on Cyprus’s no vote«.

En El Mundo, John Müller: «La culpa es de Merkel«.
 
Largo e interesante perfil de Andrew Sullivan en  Harvard Magazine. Blogger, gay, conservador, VIH positivo, católico, pro Obama, Oakeshottiano. Lo escribió en mayo de 2011 Jesse Kornbluth y me lo acabo de cruzar. «World’s Best Blogger?»
 
Sí que conocía este otro (Andrew Sullivan: Thinking. Out. Loud), publicado en 2009 en Intelligent Life y que aborda en mucha más profundidad su pensamiento filosófico y político. Lo que no recordaba es que lo había escrito Johann Hari. Sí, ese Johann Hari.
 

De aniversarios, decálogos y cervezas

«Explosions rip through the quiet of morning«, la crónica desde Irak del enorme Anthony Shadid (RIP) el 20 de marzo de 2003.

– A las puertas del 500 aniversario de El Príncipe. «Maquiavelo, nuestro contemporáneo«, de Fernando Vallespín.

El decálogo liberal de Bertrand Russell.

¿Por qué hay menos columnistas mujeres que hombres? Un artículo de 2005 de Zofia Smardz. «Just Give It a Shot, Girls«.

Xavier Sala i Martin dando caña a Vicente Navarro López. Vía Jorge Galindo.

Aunque la mayoría son muy conocidos, se pueden sacar unas cuantas ideas. Declan Jordan: «What should an economics postgraduate read?»

Jeffrey P. Khan: «How Beer Gave Us Civilization«.

De honor, estupidez y cosacos en la era Black Mirror

– Gervasio Sánchez: «El honor perdido de Flayeh al Mayali«.

– Roger Senserrich: «Comité en defensa de la estupidez«.

– Tyler Cowen sobre los economistas: «A Profession With an Egalitarian Core«.

– Entrevista en El Mundo a Charlie Brooker, creador de Black Mirror: ««La tecnología, como toda droga, deja secuelas»»

– Pablo Veyrat: «Fragmentos del terror soviético (I): El genocidio olvidado de los ‘pueblos menores’«.

– Ellen Barry: «The Cossacks Are Back. May the Hills Tremble«. En serio, los cosacos. Esos cosacos. En 2013.

Los banqueros están desnudos (intelectualmente hablando)

En el Financial Times del domingo, Martin Wolf, probablemente el columnista económico más influyente y respetado del mundo, escribe un artículo de obligada lectural titulado: «Why bankers are intellectually naked«.

En realidad se trata de una reseña, muy elogiosa, de «The Bankers’ New Clothes: What’s Wrong with Banking and What to Do About It«, un libro de muy reciente publicación de Anat Admati y Martin Hellwig, profesores en la Universidad de Princeton y el Max Plack Institute.

Algunos extractos:

«The UK’s Independent Commission on Banking, of which I was a member, made a modest proposal: the proportion of the balance sheet of UK retail banks that has to be funded by equity, instead of debt, should be raised to 4 per cent. This would be just a percentage point above the figure suggested by the Basel Committee on Banking Supervision. The government rejected this, because of lobbying by the banks».

«If you think that running banks with so little loss-absorbing equity is crazy, you are right. This book shows you why you are right. It is the most important to emerge from the crisis».

«One makes banks stronger by forcing them to fund themselves with more equity and less debt. In recommending this change, the authors – Anat Admati of Stanford and Martin Hellwig of the Max Planck Institute – are bold. They want an equity ratio of 20-30 per cent. This is not mad. The case is grounded in the financial theory bankers apply to everything, except themselves».

 «The problem is bigger than that banks are “too big” or “too interconnected” to fail. It is that they are so complex and so grossly undercapitalised. The model is intellectually bankrupt. The reason that this is not more widely accepted is that bankers are so influential and the economics are so widely misunderstood. Read this book. You will then understand the economics. Once you have done so, you will also appreciate that we have failed to remove the causes of the crisis. Further such crises will come».
Pero recomiendo la lectura de la reseña entera. Y diría que del libro. Yo ya lo he encargado.

 

Crítica de Ideas: ‘Vaticanomics’

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Jorge Mario Bergoglio ha tomado esta semana las riendas de la Iglesia. Además de por el alma de 1.200 millones de católicos, tendrá que velar por las finanzas del Vaticano. No hay ninguna organización con la proyección de la Iglesia, aunque sus cuentas son muy opacas.

The Economist calcula que, sólo en EEUU, la Iglesia gasta al año unos 170.000 millones de dólares . En el año fiscal 2012, Apple tuvo ingresos de 157. 000 millones, y únicamente hay 16 empresas con gastos equivalentes o superiores. Con un millón de trabajadores, es uno de los grandes empleadores nacionales (por detrás de Walmart) y seguramente el mayor a nivel mundial.

El hundimiento del Banco Ambrosiano a principios de los 80 es el gran escándalo económico vaticano, pero no el único. Ettore Gatti Tedeschi, cesado como responsable del Instituto para las Obras de Religión (IOR), más conocido como Banco Vaticano, es el protagonista de la penúltima polémica.

En realidad, el IOR es una institución bastante pequeña, con apenas 20.772 clientes (el 68% de ellos miembros del clero), 33.000 cuentas y tan solo 8.200 millones de dólares en activos. Benedicto XVI, que aprobó en 2010 una ley de trasparencia financiera, nombró hace un mes a Ernst von Freyberg para dirigir el banco.

Poco antes, The Guardian reveló que el Vaticano cuenta con un emporio inmobiliario de 500 millones de libras construido a través de paraísos fiscales. En 2011 (y en cuatro de los últimos cinco años), la ciudad tuvo déficit por «la tendencia negativa de los mercados financieros mundiales».

Y por si fuera poco, el Banco Central de Italia ha prohibido pagos con tarjeta de crédito y los cajeros automáticos para evitar lavado de dinero. Caitlin Kenney se pregunta cómo se podría arreglar la situación de la Iglesia si ésta fuera una empresa. Y da algunas ideas.

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[Ésta es una versión ligeramente editada de la Crítica de Ideas publicada hoy domingo en Mercados, el suplemento de economía de El Mundo].