Waterloo, 1815-2015

– Buenísimo el especial de La Aventura de la Historia. Waterloo 1815-2015.

* Juan José Calvo Poyato: «En las tripas de Mont Saint Jean«. Y merece la pena ver el vídeo, una introducción magnífica.

* Juan José Rivas Moreno: «Wellington sólo tenía que atrincherarse y esperar a los prusianos«. Entrevista al historiador y militar británico Gordon Corrigan, autor de ‘Waterloo

* Julio Martín Alarcón y Giulio Piantadosi: «Las letras de la victoria impresa. Prensa, memorias notas oficiales, el esbozo de la realidad«.

* Clara Felis: «Crónicas desde la retaguardia, testimonios de las mujeres de la época«.

* Rosario de la Torre: «Las dos derrotas del emperador Bonaparte y el reparto de Europa«.

* Emilio Amande: «La peor escoria de la tierra. Los ejércitos de 1815«.

Estos días se cumple el 200 aniversacro de la batalla de Waterloo. Hay actos previstos, una fantástica recreación (a la que voy esta tarde) y muchos recuerdos.

En este post he recopilado unos cuantos artículos de estas semanas sobre la batalla, Napoleón, sus efectos y precedentes. Si hay alguno que me haya saltado, bienvenida es toda sugerencia. Iré ampliando según lea más.

El fin de semana pasado, en Crónica, también dedicamos varias páginas a la batalla.

– Julio Martín Alarcón: «Victoria en Waterloo, la primera gran exclusiva de la prensa«.

*Gonzalo Ungidos: «Los dientes (deseados) de Waterloo«, sobre el factor odontológico, la compraventa y saqueo de dientes y la importancia de la salud.

* Gordon Corrigan: «¿Pudo ganar Napoleón?» In short, no. Y aunque hubiera ganado, habría perdido la guerra.

– Tremendo el despliegue de la BBC: «The Battle of Waterloo: The day that decided Europe’s fate«.

– The Economist explains the battle of Waterloo.

– Tony Barber en el FT: «British patriotism: whose Waterloo?«. El título engaña un poco pero el artículo es muy bueno, con ideas de tres libros sobre la batalla que, de paso, se reseñan.

– Alain Duhamel en Libération: «Waterloo, la glorieuse défaite«.

– Una ucronía de Jean Tulard en Le Figaro: «Et si Napoléon avait gagné à Waterloo…

– En Le Monde: «Napoléon, le superman français«.

– Laurent Joffrin en Libération: «Waterloo : douze heures avec Napoléon»

– Beenard Cornwell en el NYT: «The Waterloo They Remembered«.

– Giuseppe Galasso en el Corriere della Sera: «Waterloo non fu soltanto sfortuna
Errori e stanchezza di Napoleone«.

– Marco Zatterin en La Stampa entrevistó de forma muy simpática en enero al abogado francés que encarna a Napoleón en la recreación de estos días: «Parola di Napoleone: a Waterloo quest’anno vinco io«.

– En ABC, la increíble historia de Louis-Victor Maillot,  El fusilero de Napoleón, dado por muerto en Waterloo, que vivió hasta los 104 años.

– Vittorio Criscuolo en Il Corriere della Sera: «A Waterloo calò il sipario. L’ultimo azzardo di un Napoleone senza speranza«.

– En Europa Press, un resumen muy completo: «Waterloo: De la caída de Napoleón al auge de las monarquías absolutas».

En Le SoirPoignée de main historique entre les descendants de Napoléon, Wellington et Blücher  

– Antoine FroIdefond destaca lo importante para AFP: «Après Waterloo, Napoléon rêvait de devenir américain«!!

– En BBC Mundo: «Las hemorroides de Napoleón y otras 5 cosas que quizás no sabías de la batalla de Waterloo«. Como por ejemplo, que el ex emperador nunca puso un pie en Waterloo.

– Joaquín Torán en Eldiario.es: «Waterloo en sangre y tinta«.

– Dario Varcarcel en Política Exterior: «Waterloo 200 años después«.

– George Trefgarne en The Telegraph: «How the lessons of Waterloo still echo through today’s economy«.

Euroclip

Os dejo en este post una recopilación de algunos de los artículos que he escrito estos días en el periódico. En el papel, la web o alguno de los suplementos.

Mucho trabajo estas semanas. Cumbres, Eueogrupos, ministros de Interior y de Exteriores, cenas hasta la madrugada, discusiones eternas lso fines de semana, bloqueo en el tema de las cuotas.

– ¿Qué hace un presidente del Eurogrupo? (en la web, una larga explicación de en qué consiset el trabajo al que aspira Guindos

El presidente del Eurogrupo se decidirá en julio (en la web el 17)

Ruido de sables nuclear (en el papel del 17, sobre Rusia y la OTAN)

Cuotas y soberanía (en el papel del 17, un análisis sobre peticiones de asilo)

Fernández Díaz cree que los ‘tuits’ de Zapata hacen ‘apología del terrorismo’ e ‘incitan al odio (martes 16 en la web).

Los ministros de la UE, bloqueados por las cuotas de asilo (martes 16 en la web).

La UE avala el derecho al olvido (en papel el día 16)

Bruselas dice basta a Tsipras (en martes 16 en papel)

La Comisión Europea saca la artillería contra Grecia (lunes 15 en la web).

Los herederos de Tintín (lunes 15 en la web).

El impago de Grecia ya está sobre la mesa (en el papel el 13 de junio)

Guindos recorre 40.000 kilómetros en un mes para intentar ser presidente del Eurogrupo (el viernes 12 en la web).

La UE y la Celac se olvidan de Venezuela (en el papel del 12)

El tiempo de las negociaciones se ha acabado para Grecia (el día 12 en papel)

La Cumbre entre la UE y la CELAC evita hablar de la situación de los presos políticos en Venezuela (el jueves 11 en la web).

La ausencia de Maduro no evita que Venezuela protagonice la cumbre Unión Europea-América Latina (el miércoles 10 en la web).

Rajoy hace campaña por Guindos en la Cumbre con América Latina (el miércoles 10 en la web).

Guindos enseña los dientes y viaja a Berlín para amarrar el Eurogrupo (el martes 9 en la web y el miércoles 10 en el papel).

– Margallo: ‘El Gobierno español ha hecho todo lo que tenía que hacer’ con González (el martes 9 en la web)

8 de cada 10 luxemburgueses dicen ‘no’ a permitir el voto a los extranjeros en las generales (el domingo 7 en la web).

Los cuatro hombres que pueden dejr a Guindos sin trabajo (análisis en papel el día 6).

Se busca presidente. Razón, Eurogrupo (en la web el día 5)

El dilema de Tsipras (análisis en el papel del día 5)

‘Acuerdo en cuestión de días’ (en el papel del día 4)

El poder de los libros (en el papel, en un suplemento especial, una lista de libros de Economía de los últimos meses)

Grecia y la UE encaran la recta final (en el papel del día 2)

Verse viendo

Éste no es un post sobre Guillermo Zapata o Pablo Soto. No es un artículo sobre derecha e izquierda, sobre hipocresía, sobre double standards o los límites del humor.

Pero está motivado por todo ello. El ‘Caso Zapata’ ha monopolizado mi timeline durante el fin de semana de manera brutal. Ha sido lo único de lo que se ha hablado. Con rabia, con ira, con sorpresa, sobre todo con indignación.

Por razones obvias, en mi TL hay mucho periodista, y allí el debate, además de en su vertiente política-moral, tenía una ‘profesional’. ¿Es lícito escarbar en los tuits de alguien para encontrar algo que usar en su contra, de forma descontextualizada, meses o años después? ¿Es periodismo basura?

¿Es lo que queremos, un sitio en el que tengas que tener cuidado de cada una de tus palabras en cada momento? El debate es interesante, pero creo que básicamente olvida una cosa fundamental: siempre ha sido así.

Las redes sociales, y en particular ahora mismo Twitter, han dado voz a gente que nunca antes la había tenido. Desde perfiles-cuentas anónimas a twitstars. Dan una audiencia enorme a meros redactores en medios y a profesionales de los más variados sectores no ligados a las comunicaciones.

Antes el monopolio del mensaje público lo tenían unas cuantas personas: políticos, periodistas, deportistas de élite, actores, unos cuantos artistas. Ahora ya no.

La clave de lo que está ocurriendo en los últimos meses es el impacto, el alcance, la repercusión. No hay un algoritmo. Cada día hay miles, decenas de miles de personas, diciendo barbaridades, auténticas salvajadas en las redes sociales. La mayoría sólo lo ven unas pocas personas, sus seguidores. En general son retroalimentaciones. Pero de vez en cuando, no se sabe muy bien cómo, uno de esos mensajes rompe el círculo, llega a manos de alguien con más seguidores, y se difunde. La reacción, los ataques, son furibundos. A veces dura un rato, a veces dura semanas, meses o años.

El Caso Zapata ha sido especialmente mediático también por razones obvias. Es un concejal y, desde hacía pocas horas, parte del Gobierno del Ayuntamiento de Madrid. Viene de una formación (en sentido amplío) que ha convertido en cruzada la lucha por estar inmaculado, y que de golpe se encontraba con algo así como su propia medicina.

Había referencias al Holocausto, a atentados terroristas, a Israel. Chistes y no chistes. Y un compañero, Soto, algo muy similar.  A eso se suma una mala gestión, con el cierre de su perfil al público general, la eliminación de algunos mensajes y al final la supresión completa de la cuenta.

“Rescatar tuits del pasado personal de los políticos es una práctica habitual en el activismo online. ¿Por qué vale con el PP pero no con usted?”, le pregunta Juanlu Sánchez a Zapata.

“Es que sí que vale. Yo entiendo que la gente investigue mis tuits del pasado. Debemos estar sometidos a ese tipo de escrutinio. Por eso también tenemos que tener la oportunidad de explicarnos y que se nos quiera entender”.

El mundo de la esfera pública es muy jodido. Lo que las redes sociales han cambiado es que el acceso, para bien o para mal, a millones de personas, esté a un golpe de click. Y la mayoría, nos guste o no, no están preparados para ello y para las consecuencias.

obamacameronHay voces que se quejan de la falta de contexto, de los peligros de los límites del humor. Es comprensible. ¿Nunca se han preguntado por qué nuestros políticos son en buena medida como robots? ¿Por qué no participan en las redes sociales como hacemos nosotros? ¿Por qué no hacen chistes o por qué no se toman un perrito caliente en mangas de camisa a pie de pista en un partido de baloncesto con sus amigos?

No es casualidad, no es capricho. No es nature, es nurture. Los políticos españoles, hasta un punto extremo, son el reflejo de los condicionantes que tienen. Porque lo que ahora pasa con Twitter para cualquiera, con ellos pasa siempre, ha pasado siempre.

El escrutinio es total, absoluto. Así lo saben y lo entienden. Desde críos, desde las Juventudes de sus partidos. Según van ascendiendo se lo dicen y repiten. Nada de estridencias, nada de improvisaciones. Y así se robotizan y dicen siempre lo que creen que queremos oír.

En la cara activa, en la de hablar, y en la pasiva, en la de recibir. De alguna manera, son como el futbolista que entiende y acepta, aunque duela, que en su sueldo está en que 80.000 personas le llamen hijo de puta, se burlen de él, de sus fallos, de su familia, de sus amigos.

A mí que todo eso ocurra en un estadio me parece despreciable, hasta el más mínimo insulto al árbitro, y puede ser cambiado. Pero es algo que todo el mundo sabe que pasa, y si quiere ser profesional, árbitro o jugador, tiene que estar preparado o se derrumba.

Como decía anoche un compañero, en referencia al caso de Zapata, “si juegas en Primera sabes que te van a meter el codo en las costillas”. Y si pueden, cuando no mire el árbitro. Antes eras tú el que gritaba desde fuera, ahora es el que está en un episodio de Black Mirror desde dentro.Porque resulta que no, el juguete no era un juguete.

Decenas, cientos de miles de personas, están descubriendo ahora lo que los políticos y los futbolistas sufren a diario. La exposición, la relevancia de tus discursos o mensajes. Que cada palabra, cada lapsus, cada error, cada cagada, pueda y vaya a ser usado en tu contra ante el tribunal de la opinión pública.

Es muy divertido cuando le pasa a Sergio Ramos pero es una cabronada cuando te pasa a ti.

Los periodistas lo sabemos bastante bien. Tienes influencia, pero te la juegas cada día. Busquen las referencias a un tertuliano o a un periodista deportivo cualquiera. Busquen su nombre en foros o en Twitter. Lean las réplicas a cada mensaje en las redes desde la cuenta del Presidente del Gobierno o de cualquier líder de un partido. La de Ana Pastor cada domingo durante su programa.

Cuando trabajas en un medio aprendes a lidiar con algo así poco a poco. Con la relevancia, no con los insultos. No hay un manual. Los nervios, la bola en el estómago, están ahí. Las primeras veces la emoción de publicar, de que tu madre guarde la página, es fantástica, excitante. Suelen ser cosas pequeñas, de poca relevancia, y por tanto de pocas consecuencias si están mal.

Pero eso va subiendo. Y cuando llevas unos cuantos años, ganas responsabilidad y ganas en audiencia. Y te vas acostumbrado al impacto, a la falta de reflexión,  a lecturas rápidas o sesgada. Pregunten a cualquier periodista cuántos insultos recibe si es mínimamente activo. Si cubre política, o deportes. La crueldad es máxima, en algunos casos insoportable.

Cuando le pasa a otro, nos cuesta darnos cuenta. Creemos que si dice X porque es idiota, que es malo, que es un fascista, un comunista, un inepto. Cuando nos pasa a nosotros, exigimos el contexto, el tiempo, la pausa, la explicación, las referencias.

Escribir o hablar para cientos de miles de personas es muy jodido, porque como dije una vez, la mitad de tu audiencia va a pensar que eres un hijo de puta hagas lo que hagas. Porque escribes en el periódico X, porque trabajas para la emisora X. Porque una vez fuiste a la tertulia del canal X. Porque una vez dijiste X.

Has trabajado horas, días, semanas, toda tu vida, pero pones la palabra equivocada, una referencia errónea, un comentario frívolo sin darte cuenta. Y te lo van a echar en cara siempre.

En las redes sociales, para muchos, es simplemente una diversión, como silbar o insultar al que va de negro durante 90 minutos una vez por semana. No hay precisamente reflexividad, en el significado sociológico de “verse viendo”, de perspectiva, de comprensión.

Montse Doval ha resumido bien una parte fundamental de este debate. La de la “comunicación masspersonal” o lo que llama “exiencia narcisista”.

Sabemos bien que en EEUU, cuando aspiras a cargos públicos, el escrutinio es brutal. Escarban, los tuyos y los rivales, en cualquier cosa que hayas escrito desde los 15 años. Todo. Y una frase, con poco contexto, en el periódico del colegio o de la Universidad, te puede costar el cargo. Casi nada se pierde, y lo que borras, se guarda.

Personalmente no tengo muy claro cómo evolucionará todo, al menos en España. Una parte me lleva a pensar que será algo parecido a las fotos de borracheras de Facebook. Que en los últimos años son el ejemplo de cómo una imagen te puede costar un trabajo, pero que en breve seguramente sean menos relevantes, porque todos tendremos una o no nos parecerán gran cosa.

Si las redes, en su próxima evolución, mantienen la dinámica, nuestra forma de usarlas y entenderlas cambiará también. Como cambia ya en parte ahora, cada día, cuando somos víctimas en lugar de cómplices inconscientes o le toca de cerca a alguien querido.

Por otro lado, una deriva hacia el sistema norteamericano tampoco es descartable. Y que todo lo que cualquiera hayamos dicho nos cueste un trabajo, un cargo o un amigo. Porque los juicios sumarísimos, me temo, valen para la casta y para los recién llegados.Para los conocidos y para todos los anónimos que ahora mismo están cerrando sus cuentas y borrando mensajes como si no hubiera un mañana.

Antes la acusación éramos los medios, y ahora ya no tenemos ese monopolio, por lo que no podemos controlar el qué, el cómo o el cuándo. Aunque seguimos siendo muy importantes para el cuánto. Mientras, mi única estrategia es intentar verme viendo. No es equidistancia, no es cobardía, no es relativismo. No es perfecta.

El contexto es importante. Y el sentido del humor. También entender cómo funcionan las cosas. Los nuevos concejales de Madrid le pueden preguntar en el próximo pleno a Carmona por las consecuencias de hacer una gracia.

Lecturas de Domingo

Adrian Chen en el Magazine del NYT: «The Agency«. From a nondescript office building in St. Petersburg, Russia, an army of well-paid “trolls” has tried to wreak havoc all around the Internet — and in real-life American communities. Increíble esto sobre la Agencia de desinformación rusa en internet. Un ejército de internautas cuyo objetivo es trolear, difundir bulos

Bean Taub en The New Yorker: «Journey to Jihad». Why are teen-agers joining ISIS?» La historia de ida y vuelta de un adolescente europeo al Estado Islámico.

Manel Gozalbo en Sabemos: «El califato del fin del mundo«. Un largo texto sobre l grupo terrorista Estado Islámico (EI; del árabe) —antes llamado Estado Islámico de Irak y Levante (más conocido por siglas en inglés: ISIS, ISIL; o en árabe, de donde procede el acróstico DA’ISH), y antes llamado Estado Islámico de Irak (siglas en inglés ISI), y antes llamado Consejo Consultivo de los Muyaidines de Irak, y antes llamado Al Qa’ida en Irak (a partir de ahora Al Qaeda o AQ; en árabe, Organización de la Base de la Yijad en la Tierra de los Dos Ríos), y en un principio llamado Monoteísmo y Yijad.

Álvaro Corazón Rural entrevista a Francisco Veiga en Jot Down: «Modificar fronteras no soluciona conflictos, en todo caso crea otros nuevos«. Vía Elena Pérez y Ginés L. Oliver.

Michael McKnight en Sports Illustrated: «I was 42 and 6’1, with small hands… and one huge obsession: learn to dunk«. La preciosa historia de un hombre contra su cuerpo y las limitaciones de la edad y el físico. Con 42 años y midiendo 1.85, su meta es ser capaz de hacer un ‘mate’. Leed, leed.

Dave Mondy en Slate: «How Things Break. Ali fought Liston 50 years ago. Two legends were born, but another was broken«. La historia detrás de una foto legendaria. (vía Algerino Marroncelli).

– En The Economist, Bagegot: «Death of a Liberal«. The sad demise of Charles Kennedy is awkward for Britain and awful for his many friends. Ví Eduardo Suárez. Un bonito texto sobre el ex líder de los LiB Dems británicos. Preciosa fue la portada de The National el otro día en su despedida

CGhmHPmUQAAl0RN

Edward Schlosser en Vox: «I’m a liberal professor, and my liberal students terrify me«. El relato muy personal de un profesor en una pequeña universidad norteamericana sobre cómo la sobreprotección y una entorno legal y social equivocado están destrozando la educación superior.

Ian Johnson en la NYRB: «China’s Invisible History: An Interview with Filmmaker and Artist Hu Jie«. Hu Jie tiene tres documentales célebres sobre el Maoismo que nunca han sido emitidos en China. Ahora trabaja en la  gran hambruna. Y se lo explica a Johnson.

El poder y los libros

Hoy martes, El Mundo publica un buen suplemento para la Feria del Libro 2015. Su título: El poder y los Libros.

Captura de pantalla 2015-06-02 a la(s) 10.09.11

Visualmente es una delicia. Y tiene artículos de Pedro Gª. Cuartango sobre Los intelectuales y el compromiso. de Jorge Benítez sobre La sangre del animal político. O de  Pedro Unamuno sobre La estirpe de Julio Iglesias. Hay más, pero todavía no me ha dado tiempo a leerlos.

A mí me pidieron un texto sobre algunas de las novedades editoriales económicas de los últimos meses (sin un marco temporal rígido). El único requisito era que estuvieran en castellano, y disponibles para la Feria de este año. Yo añadí otro: haber leído el libro.

El título es: La economía como género necesario. Podéis leerlo pinchando en el enlace.

Captura de pantalla 2015-06-02 a la(s) 10.07.02

He escogido estos 10 libros:

John Müller: Leones contra DiosesCómo los políticos derrotaron a la prima de riesgo y perdieron la oportunidad de modernizar

Francisco de la Torre: ¿Hacienda somos todos? Impuestos y fraude en España

Mercedes Serraller: ¿Por qué pagas más impuestos que Apple?

Susana Burgos y José Luis Ruiz Bartolomé: Vuelve ladrillo, vuelve.

Rocío Orsi y Andrés González: Economía a la intemperie. Quiebra política en el mundo contemporáneo.

Sintetia: Nunca te fíes de un economista que no duda.

José Carlos Díez: La economía no da la felicidad. Pero ayuda a conseguirla.

Richard S. Grossman: Error. Nueve grandes desastres en políticas económicas y qué podemos aprender de ellos.

Martin Wolf: La gran crisis. Cambios y consecuencias

Yanis Varoufakis: Economía sin corbata. Conversaciones con mi hija.

*Disclaimers

Conozco personalmente a prácticamente todos los autores citados. Algunos son compañeros, amigos, conocidos o han sido incluso jefes. Con otros he hablado mucho por cuestiones laborales. A otros los he entrevistado.

Richard Grossman es el único con el que nunca he hablado directamente.

No he terminado todavía todos los libros citados.

* Añadido el 15 de junio. No he escrito ni publicado nunca un libro, pero he participado con un breve capítulo en uno de la editorial Deusto y en breve volveré a hacerlo (no sobre temas económicos). Hay libros de esa editorial en esta lista.

Euroclip

En las últimas semanas, la actualidad Europea ha estado marcada por dos temas: Grecia y las negociaciones sobre la estrategia de inmigración de la UE. Y me temo qeu seguirán siendo los temas que ocupen las próximas.

Aquí dejo los enlaces a algunos de los artículos que he ido escribiendo en el periódico estos últimos días.

París y Berlín critican las cuotas (en el papel del martes 2 de junio).

Grecia y la UE encaran la recta final (un Pregunta y Respuesta en el diario del martes).

Arenas movedizas (un análisis sobre Grecia en el Mercados del domingo).

–  Obama presiona para que se llegue a un acuerdo con Grecia (en papel el viernes). – Acuerdo político en Grecia (en papel el viernes).

España tendrá más refugiados (el viernes, en Internacional, en papel).

Una extraña coreografía (un análisis en el papel el jueves).

– Bruselas ignora las quejas de España que tendrá que acoger a 5.297 demandantes de asilo (el jueves en la web).

– Las elecciones españolas desconciertan a la UE (un análisis el jueves en la web).

Brexident más que Brexit (un análisis sobre las relaciones UE-UK en el periódico del lunes, en papel).

– Y el segundo post: «¿El ocaso de Varoufakis?«.

A finales de may estrené blog en elmundo.es. El primer post: «Europa entre bambalinas«.

– La renta per cápita de Madrid es el doble que la de Extremadura (en la web el día 21).

– Vestager: ‘Vamos a investigar a Google hasta el final‘ (mi entrevista a la Comisaria Europea en el papel del 20 de mayo).

– La Comisión Europea aprueba la compra de Jazztel por Orange (en la web del día 19).

Una misión naval antimafias (en el papel del día 19, en Internacional).

– Margallo critica el plan de cuotas de la UE porque España acogería a muchos inmigrantes (en la web del día 18).

John F. Nash Jr. (1928-2015)

john_nash-644x362

El sábado 23 de mayo, el matemático John Nash Jr. murió en un accidente de coche junto a su esposa. Tenía 86 años y un premio Nobel de Economía. Pocos días antes, además, Nash recibió en Oslo el premio Abel «for striking and seminal contributions to the theory of nonlinear partial differential equations and its applications to geometric analysis». Y volvía a casa en taxi cuando el conductor perdió el control del vehículo.

Aunque la parte más importante de su trabajo, un paper de 28 páginas que cambió completamente la forma de entender las matemáticas, y por ende la economía, fue publicado en 1950, Nash se convirtió en una celebridad mundial tras la publicación de Una mente maravillosa, el extraordinario libro escrito por la periodista Sylvia Nasar, y la posterior película, dirigida por Ron Howard y protagonizada por Russell Crowe.

CGuH0OXW8AA9zS3La de Nash es, fue, una vida increíble. Una inteligencia prodigiosa (la carta de recomendación de su tutor apenas tenía poco más de una frase: «Este hombre es un genio»), un talento matemático único, atrapado en una mente tan maravillosa como destructiva.

Cuando bordeaba los 30, Nash empezó a tener alucinaciones. Pensaba que le perseguían, que había conspiraciones. Que hombres con corbatas rojas eran comunistas camuflados. Que los extraterrestres residentes en la tierra se comunicaban a través de mensajes cifrados en el New York Times que él era capaz de entender. El diagnóstico fue claro y demoledor en uno de los momentos más fructíferos de su carrera: esquizofrenia paranoide.

Durante una década vivió un auténtico calvario. Entradas y salidas de centros psiquiátricos, discusiones, crisis, drama familiar. No lograba trabajar, ni producir. Veía cómo poco a poco se le escapaba la treintena, la última esperanza para un buen matemático, según Hardy. Recordemos a Ramanujan, Galois, Abel. Tres genios, tres dramas.

Pero a los 40 años, a partir de 1970, la enfermedad pareció remitir. Como explica Nasar, y a pesar de algunos malentendidos, no es que la esquizofrenia desapareciera, sino que las alucinaciones pararon. Sin tratamientos o medicinas.

El libro de Nasar (mucho más completo que la película en lo que a los detalles de su vida se refiere, y sobre todo a qué ocurre en la ‘tercera fase’) narra a la perfección las luces y las sombras. Los éxitos, pero también los fracasos. El cómo abandonó a una novia embarazada por cuestiones de clase. Lo insoportable que era la vida en pareja, hasta que sus mujeres lo dejan. Aunque después acaba recuperándose, y volviendo a vivir en casa de Alicia, y volviendo a casarse con ella.

Habla de su carácter difícil, de su comportamiento extravagante. De cómo de niño torturaba animales y ponía en peligro a su hermana. De las infidelidades. De cómo fue arrestado por la Policía y detenido en una redada «contra homosexuales» en 1954, que le costó el puesto de analista para la Rand Corporation.

El libro de Nasar explica también los años adultos, esa tercera fase en la que Nash tuvo que cuidar de su hijo Johny, también diagnosticado de esquizofrenia. La enfermedad llegó igual, pero mucho antes, cuando tenía 15 años. Johny logró, gracias a su igualmente poderosa inteligencia, conseguir un doctorado en matemáticas, pero no podía trabajar.

Sus padres, ahora importantes y con dinero, podía hacerse cargo, viajar por el mundo y llevarlo. Nasar, que siguió en contacto con el matrimonio Nash todos estos años, explicaba esta semana cómo dependía completamente de sus padres.

Para John Nash el Nobel supuso poder permitirse cafés de 2 dólares por primera vez en mucho tiempo.Porque a partir de los 40 su estado mejoró, pero ya no volvió a trabajar como antes. Tras dos décadas entrando y saliendo de sanatorios, su vida se centró poco a poco. Se había separado de Alicia en 1963, pero ella permitió que siguiera viviendo con ella y su hijo. Y con su trabajo de programadora informática, y ayuda de familiares y amigos, lo costeó.

Ella insistió en que estuviera cerca de Princeton, de su universidad. No tenía un trabajo, no sueldo, pero le permitieron estar en la Universidad, asistir a seminarios, pasear por los departamentos y leer en la biblioteca. Sus antiguos amigos y compañeros cuidaron de él, por caridad, pensando que nunca se recuperaría. Pero lentamente mejoró. Recuperó el habla e incluso volvió a hacer matemáticas.

Al ganar el Nobel empezó a vestir mejor, a comprar ropa decente. Se arregló una dentadura destrozada y se volvió cada vez más sociable. Sus últimas dos décadas, y sobre todo tras el éxito de la película, su agenda estaba llena de eventos. Yo mismo coincidí en al menos dos ocasiones con él en diferentes países de Europa.

Estos días ha habido muchísimas reacciones a la muerte de Nash. Semblanzas y recuerdos, sobre la persona y su trabajo. He recopilado unos cuantos enlaces.

– Erica Goode en The New York Times: «John F. Nash Jr., Math Genius Defined by a ‘Beautiful Mind,’ Dies at 86«.

– Luis Quevedo escribió su obituario en El Mundo: «El genio que venció a su mente«.

– «Nash’s Nobel prize«. Así explico The Economist el galardón en 1994.

– Su biografía en la web de los Nobel. Y también una entrevista.

– El siempre peleón John Cassidy en The New Yorker: «The triumph (and failure) of John Nash’s game theory«.

– Kenneth Chang en el NYT también: «Explaining a Cornerstone of Game Theory: John Nash’s Equilibrium«.

– Pedro Rey Biel en Nada es Gratis tiene una entrada muy clara: «John Nash, una vida científicamente bella«. Y resume así:

«Supongan cualquier situación estratégica en la que diferentes personas eligen cómo comportarse buscando que el resultado de las acciones tomadas por cada uno sea el que más les conviene. De primeras el problema parece imposible de resolver, puesto que uno decide sus estrategias no sabiendo lo que harán los otros, y la mejor estrategia de cada uno dependerá de la estrategia que elijan los demás. ¿Cómo encontrar una manera de cerrar este bucle infinito? Lo que hizo Nash es proponer dos condiciones que deben satisfacer toda estrategia bien elegida. Primero, cada estrategia debe ser la mejor respuesta posible a lo que cada individuo espera que hagan los demás. Segundo, lo que hagan todos es lo que de hecho los demás esperan de ellos, de forma que las mejores respuestas son mutuamente compatibles. Parece lógico, ¿no?. Pues no sólo eso. Resulta que Nash prueba que en toda situación estratégica donde el número de posibles acciones es finito, existe al menos una solución, un equilibrio, que cumple con estas dos condiciones. Y con ello, un punto de arranque para analizar toda interacción estratégica».

– Y en ese mismo post, Rey Biel cita esta reseña de Antonio Cabrales (en inglés) de hace un tiempo: «Nash and Game Theory«.

– Benjamin Morris, en 538: «Why John Nash Matters«. Con un montón de enlaces útiles y muchísimos ejemplos aplicados al mundo de los deportes.

en Time: «What John Nash Taught Us«.

-Un documental de la PBS: «A Beautiful Madness«.

– «Non cooperative games«, su tesis doctoral en Princeton. El trabajo que lo llevó a la fama. Apenas 28 páginas, sin apenas notas al pie ni referencias, salvo a sí mismo.

– En El Mundo, «John Nash, el matemático que nos enseñó a ligar«. Un recuerdo a una de las escenas de la película y a la aplicación práctica de las teorías sobre cooperación. Sylvia Nasar, en esta entrevista, destaca que quizás las aplicaciones más útiles del trabajo de Nash, si es que útil es la palabra, han sido para la Reserva Federal y para el Gobierno, a la hora de decidir qué activos vende o cede.

– José Luis Ferreira, en su blog, resume un poco el trabajo del matemático. «Todo lo que hizo Nash«.

– Ignacio Luengo Velasco, de la Real Sociedad Matemática Española, en El País: «La difícil y singular trayectoria de un genio inspirador«.

– Luis Garicano, en El País, da pistas para entender la política a partir de las enseñanzas de Nash: «Negociaciones y teoría de juegos«.

– Juan Ramón Rallo en Libre Mercado: «Adiós al gran teórico del equilibrio«.

– David Fernández en El Mundo: «La tragedia griega de Nash«.

– Mariano Bosh y Verónica Alaimo en Factor Trabajo: «Nash y el ‘juego’ del mercado laboral«.

– Una faceta menos conocida: «John Nash As Cryptanalyst«. Ya en los años 50.

The Wisdom of a Beautil Mind. Algunas de sus frases más curiosas.

– En el WSJ, una galería de imágenes: «‘A Beautiful Mind’: John Nash in Photos«.

– «John Nash, ‘A Beautiful Mind’ That Changed Economics, Dies With Wife in Crash«. En este artículo del WSJ explican cómo le interesaban la inflación y las políticas monetarias. No muy sorprendente para alguien que, cuando estaba aburrido, se acercaba al departamento de Economía a charlar con Samuelson o Solow

Lecturas de Domingo

– Magnifico esto de Oliver Sacks en la NYRB: «A General Feeling of Disorder«. Sobre las migrañas, la vida.

– Ann Shin en The New York Times: My Enemy, my Brother». Un vídeo brutal de 16 minutos que cuenta la historia de dos soldados, un iraquí y un (niño) iraní durante la brutal guerra que destrozó sus países. Cómo se conocieron en medio de una batalla, qué pasó entre ellos y cómo es su vida décadas después. (Vía Alberto Rojas). La historia es increíble, uno de esos milagros difíciles de asimilar. Y la calidad del vídeo es alucinante, otra liga.

– John Colapinto en The New Yorker: «Lighting the brain«. Karl Deisseroth and the optogenetics breakthrough. (Vía Eduardo Suarez)

– Simon Kuper en el FT: «Why Sepp Blatter is a genius«.  «This 79-year-old understood very early that there’s a new world order in which westerners don’t matter much».

– Tim Murphy en Mother Jones: «The Rise and Fall of Twitter’s Most Infamous Right-Wing Troll«. Brutal la historia de este chaval de 26 años. Un trol salvaje de internet con unas prácticas a medio camino entre el periodismo y el acoso.

– John Lukacs en la NYRB: «Monsters Together«. Sobre el pacto Ribbentrop-Molotov y el poco caso que se le ha hecho en la historiografía.

– Alexander Stille en la NYRB también: «The Pope Who Tried«. Sobre Pio XI y las relaciones entre la Iglesias y el fascismo. De cómo Mussolini fue recibido como una bendición, hasta que el Papa se dio cuenta, demasiado tarde, de lo que suponía. Y de cómo intentó cambiarlo, pero la curia, con Ledochowski y el futuro Pio XII a la cabeza, lo impidió.

– Amy Crowford en The Smithsonian: «Thirteen Years Later, Did Spellbound Show Us the Power or the Myth of the American Dream?«. Buenísimo esto. Hay un documental muy conocido titulado Spellbound que narraba las finales del concurso nacional de deletreo de EEUU. Un concurso muy célebre para alumnos de primaria, y que por cierto sistemáticamente ganan alumnos de ascendencia india. El reportaje repasa la vida de los ocho finales de 2002, qué ha sido de ellos. Todos fueron a la universidad, pero uno murió joven.

Linchamientos

joedator

Cualquier usuario de redes sociales asiste cada día a unos cuantos linchamientos virtuales. No es algo raro, estadísticamente hablando. A veces son en clave de humor, otras en clave de odio, de rabia, de ira. A veces son divertidos, o nos los parece en el momento. A veces formamos parte, de forma más o menos consciente.

De vez en cuando leemos reflexiones que nos hacen pararnos a pensar. Sobre todo cuando nos damos cuenta del alcance, de las consecuencias. Lo explicó en español Javi Salas en «Los nuevos inquisidores acechan la red«. Y también Jordi Soler, «Linchamientos virtuales«.

Y en inglés, en el NYT, Jon Ronson: «How One Stupid Tweet Blew Up Justine Sacco’s Life«.

Son un recordatorio de cómo un mal tuit o post en Facebook, o uno sacado de contexto,  uno mal interpretado, una broma no entendida, han arruinado la vida de diferentes personas. De cómo todos somos humanos y podemos meter la pata. Y de cómo, a veces, el precio que hay que pagar por un acto casi reflejo es altísimo

Cuando leemos este tipo de artículos nos damos cuenta, o deberíamos, de la fragilidad. En cierto modo, de la responsabilidad que tenemos. Nos hace repensar lo que hacemos, el impacto del escarnio. Cinco minutos después, en cuanto vemos un tuit que nos enciende, lo olvidamos.

Ayer, por no ir más lejos, vi dos semilinchamientos que me dejaron bastante perplejo. Uno fue el de Martin Varsavsky por este tuit:

De alguna manera, lo que a mí, y a él, me parecía un clarísimo gesto de alabanza hacia los españoles, y en especial los jóvenes, fue convertido por una masa enfurecida en un comentario «miserable», en «fascismo puro, «desgraciado», «tonto», «empresario explotador», «idiota», «das muchísimo asco», etc. Varsavsky, un emigrante, estaba admirado de que los jóvenes españoles, a pesar del paro y de la complicada situación económica, insistan en que debe pagarse la sanidad a inmigrantes ilegales. A diferencia de otros países, en donde la situación económica ha propiciado el nacimiento o crecimiento de partidos de ultraderecha con un discurso xenófobo. El segundo linchamiento fue a Fernando Encinar por este otro:

Fernando es, junto a su hermano Jesús, fundador de Idealista.com, y conoce bien el mercado inmobiliario español. Su mensaje es muy claro, y más controvertido. La ristra de comentarios: memo, desgraciado, gilipollas, sociópata, hijo de la gran puta, escoria, etc.

No conozco a Varsavksy, sí a Encinar. Personalmente ninguno de los tuits me llamó la atención. Uno es un elogio claro, aunque por razones que todavía se me escapan el «impressed» fue tomado por mucho como algo malo.

El de Fernando es más complicado, pero no por el contenido en sí del tuit, sino por el tema. Los desahucios son un drama sobre el que es extremadamente complicado debatir.

Personalmente, opino de forma muy parecida. En mi familia más cercana hubo uno en el pasado, y entiendo bien el trauma. Pero no estoy en contra de los desahucios. Y las propuestas, en Madrid, Barcelona o donde sea, de frenarlos pase lo que pase me parecen un error.

Se puede pensar y matizar en si es en el caso de bancos o de particulares. Si es alquiler, propiedad o ambas. Si es primera vivienda o segunda. Se puede decir de una forma que suene menos fría que la referencia a los mercados, pero en el fondo es lo mismo.

Creo que es un error que la respuesta de los gobiernos vaya por ahí. Si las autoridades quieren evitar que una persona, una familia, sea desahuciada y acabe en la calle, lo que me parece lógico, hay muchas formas de hacerlo. Desde asumir el coste de las letras o el alquiler, hasta proporcionar una alternativa de vivienda. Estudiando caso a caso, ofreciendo compensaciones, etc.

Es el trabajo del Estado en nuestras sociedades velar por las personas que lo pasan peor. Es el sentido de la socialdemocracia y de los impuestos. Es lo que espero de un gobierno, local autonómico o nacional. Que se ocupe de casos límite y no tan límite, que evite que la gente acabe en la calle. Pero no prohibiendo por ley que quien no paga pueda ser obligado a irse.

No es el asunto de este texto en todo caso. En ambos caso, el de Fernando y el de Martin, muy poca gente preguntó con calma a los autores a qué se referían, por qué opinaban así o iniciaron un debate. La primera reacción, la instintiva, fue el insulto, la agresión, el desprecio, la ira.

El ataque directo, sin matices, sin contexto, sin pausa. Porque queremos creer que somos el bien y los otros el mal. En que el mundo está lleno de gentuza y nuestro deber es combatirla, denunciarla, hacerle frente. Y por alguna razón, como el kamizake del chiste, están por todas partes. Y que, total, si nos equivocamos basta con borrar o decir «uy, que malentendido, pero es que conociendo al personaje….». Que no es para tanto, porque sólo es un tuit de nada, un inocente troleo, uno más entre millones.

Entiendo en parte ese tipo de reacción casi biológica, yo las tengo cada día porque me afectan los mismos prejuicios. Ayer mismo estuve varias veces a un paso de hacer algo similar, de una denuncia en forma de escarnio con los tuits de un desconocido (para mí) que hablaba de reabrir la cheka de Bellas Artes y amenazaba a posibles tránsfugas.

¿Quiere decir que no puede haber debate? ¿Que no debe haber reproches? ¿Ni a las malas ideas, a las boutades, alas barbaridades, a los abusos? En absoluto. Son más necesarios que nunca. Son parte esencial de la sociedad civil en un momento en el que es complicado verla como sociedad y como civil.

Anoche, viendo un programa de la televisión pública, hice (hicimos) incontables comentarios críticos. Muchos de ellos al límite, quizás, pero sin insultos, sin un desprecio absoluto. Y con el contexto de estar viendo el programa, por lo menos.

En realidad, todos pensamos que cuando lo hacemos es porque hay una buena razón. Que los términos están claros, clarísimos. Que sabemos lo que hacemos y controlamos. Que se lo merecen, que se lo han buscado, por fascistas, comunistas, xenófobos, liberticidas, frívolos. Por ser (malos) periodistas, partidistas, egoístas, populistas. Por cuñaos. Porque nos caen mal.

Que linchan los demás y nosotros defendemos la decencia.

Este post no es un reproche ni una moralina. No voy a decirle a nadie cómo tiene que comportarse ni estoy libre de pecado. Se parece más a un desahogo.

Cada vez me siento más desconectado.

El ministro Margallo y las cuotas

Ayer, el ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel García Margallo, hizo unas polémicas declaraciones a la llegada del Consejo de Asuntos Exteriores de la UE en Bruselas.

García Margallo explicó que España estaba en contra del sistema de cuotas propuesto la semana pasada por la Comisión Europea tanto para recolocar como para reasentar inmigrantes. O para ser exactos, con la fórmula para el cálculo de las mismas. Los detalles del plan los contamos aquí.

De forma muy resumida, la UE ha propuesto dos cosas diferentes. Por un lado, «invitar» a 20.000 refugiados de todo el mundo (en especial de Oriente Proximo y África) a que vengan a Europa. Esto es importante, es gente que no está en Europa ni ha venido, sino que tienen problemas en sus países o están desplazados.

Estas 20.000 personas serian repartidas entre los Estados Miembros en función de unas cuotas [voluntarias], que se calculan a partir de una fórmula. En la misma, se tiene en cuenta el tamaño de la economía (pesa un 40%), la población total (otro 40%), la tasa de paro (un 10%) y los esfuerzos anteriores para conceder asilos (otro 10%).

Según esos cálculos, a España le corresponderían 1.549 refugiados.

Tabla 2

Ojo, siempre hablamos de refugiados y asilo, no de emigrantes. Esta, propuesta, como el resto de las de la Estrategia de Inmigración de la UE, «no son para emigrantes por causas económicas», que según las autoridades españolas son la mayoría de los que cruzan el Mediterráneo en embarcaciones, sino para los que necesitan asilo, refugio o permanencia. En este otro artículo de la semana pasada, con los datos de concesión de asilos de la UE en 2014, se explica un poco más.

El plan europeo tiene un segundo pilar. Como desde enero han detectado una «emergencia humanitaria» por un «flujo» no habitual de emigrantes, desde el norte de África hacia Italia, Grecia y Malta, ha decidido recolocar en el resto de países a parte de esas personas. Porque se considera que los esfuerzos, en especial de Italia, han sido muchos y no puede hacer frente a la situación sola.

A finales de este mes dará una cifra de cuántos cree que pueden y deben ser recolocados, y ha propuesto otra cuota para el reparto. A España, por ejemplo, le corresponderían el 9,1% de esa cifra, que no es conocida aún. A Alemania, el doble, un 18,42%.

Tabla 1

En algún borrador y en la fase previa de negociaciones se habló de que fueran otros 20.000, pero no está claro. Según la UE, en los cinco primeros meses del año 25.400 personas han sido rescatadas en el Mar de Sicilia. Podrían ser más o menos.

Volviendo al inicio. Ayer, el ministro dijo que España estaba en desacuerdo con la fórmula porque la tasa de paro y los esfuerzos previos estaban «infrarepresentados e infraponderados». Que el sistema no era «proporcionado, justo y realista». Y que la tasa de paro debería tener un peso mucho mayor, porque los emigrantes acogidos deberían tener acceso a un trabajo, una vivienda y servicios sociales. Y es un «mal servicio» acoger si no vas a poder ofrecer algo digno.

Es decir, que España, como tiene una tasa de paro muy alta, y como en los años de la burbuja aceptó a muchos emigrantes, debería ver reducida su cuota. Ese 9,1%.

El ministro ya había dicho algo parecido el fin de semana, pero al repetirlo en Bruselas, a la entrada de una reunión con sus homólogos el día que se discute parte de esa estrategia de inmigración, sus palabras tuvieron mucho más eco.

Las declaraciones fueron llamativas por dos razones. La primera, es que aunque la fórmula varíe, España estaría protestando por unas decenas o como mucho unos cientos de casos. Y no somos precisamente el país que más asilos concede (aunque caso distinto es lo que ocurrió durante la última década con residencias).

Pero hay una segunda razón, y es que las cuotas, esos temas, en realidad no son «asunto» del ministro de Exteriores, sino del Interior.

En la rueda de prensa posterior a la reunión, que dio de forma conjunta con el ministro de Defensa, Pedro Morenés, Margallo explicó que durante el encuentro había usado una de sus intervenciones para expresar el descontento de España y reclamar otra ponderación.

Le pregunté al ministro cuál fue la reacción de sus homólogos, o de la alta representante para la Política Exterior, Federica Mogherini,  de la Comisión, que es la que hizo la propuesta. Y Margallo respondió que en realidad «no esperaba respuesta» porque el tema que sacó no estaba en la agenda. Porque a esos ministros no les corresponde ni opinar ni discutir sobre ello. Y que en realidad «no era una propuesta firme», sino que había «avanzado» a sus colegas algunas ideas.

También le pregunté al ministro si tenía sentido que un país con 47 millones de habitantes y un PIB de un billón de euros «regatee» con la UE por unas decenas o como muchos centenares de casos, cuando apenas concedimos 1.600 asilos en 2014 y cuando de los 20.000 que van a ser reasentados nos corresponden menos de 1.600.

Su respuesta fue críptica. Margallo respondió que las cifras que se han comentado y las del año pasado, resultantes de las citadas cuotas, «se van a quedar muy cortas cuando la Comisión las ponga negro sobre blanco. No es por regatear, se trata de no generar falsas expectativas».

Repregunté inmediatamente para intentar entender si el ministro estaba diciendo, por ejemplo, que la cifra de recolocados que baraja la Comisión puede ser mucho más alta de las estimaciones anteriores. Pero el ministro dijo que no hablaba de cifras, sino de porcentajes. Y citó a Azaña, diciendo que si en España todo el mundo hablara sólo de lo que sabe se haría un silencio nacional que permitiría la reflexión.

No quedó claro si España prevé que ese 9,1% vaya a ser muy superior (por ejemplo, porque Reino Unido, Irlanda y Dinamarca no están obligadas a aceptar cuotas si no quieren, y sus porcentajes puedan ser redistribuidos). Si se espera que en lugar de a unos 20.000 se vaya a recolocar a muchos más. O simplemente que el mensaje ayer no era para la UE, sino para un público interno de cara al 24M.

De hecho, cuando otros compañeros quisieron más detalles, el ministro de AAEE respondió que no tuviéramos prisa, no entendiendo cómo los periodistas querían más detalles sobre algo tan relevante y que además él había sacado en la reunión que no correspondía.

Margallo cerró la rueda de prensa, entre risas, con dos frases. No podían aceptar muchas preguntas más porque tenían prisa. «Tenemos que ir a ganar unas elecciones». «Nos tenemos que ir a hacer campaña».

Y se fueron.